Soltar lo que no se es. Romper con patrones preestablecidos. Avocarse a las limitaciones del espacio para hallar la potencia de dichas fronteras. Reducir el tamaño del soporte y tener que vérselas con el reflejo de lo mismo al interior del ser. Volverse símbolo, autorretrato del espíritu, mensaje de las vertientes del misterio.
El arte, como la vida, es un dejarse tocar por el misterio; pero también pienso que el misterio, así como la vida, es un dejarse tocar por el arte; aunque al mismo tiempo resulte que la vida, tal como el misterio, sea un dejarse tocar por el arte; y que quizá, a su vez, el misterio, así como el arte, sea un dejarse tocar por la vida.
Así que tomando como referencia algunos trabajos realizados por Duane Toops sobre pequeñas cartas de cartón, quise hacer lo propio sobre 100 tarjetas bibliográficas de cartulina, o lo que es lo mismo: constreñirme para eclosionar.
Recuerdo que ya Cortázar hablaba de una dinámica del tipo “pelota y pared” que bien puedo engarzar con un collage poético que escribí, con frases de un puñado de canciones, en marzo de este año:
Ya me estoy volviendo canción
y no dejo de pensar que estoy ardiendo en el mismo lugar
Me he cansado de lanzarme siempre desde el sol
Voy a ser lo que esperaba ser









¡Buen tiempo y buena estrella!






